Bañado de ruidos trinos
sombras y hojarascas
bajo el ramaje de la arboleda
busco la imagen de su rostro
y el esquivo aroma de sus ojos
entre los olvidos y vacíos
de aquella lejana mañana
La conocí
aquella mañana de abril
el reflejo de su rostro
flotaba sobre la quietud de la laguna
El brillo de sus ojos
me paseaba por aquellas aguas
en medio del asombro de los peces
y del abrigo del canto de los pájaros
Su sonrisa de perfume y de cristal
caminaba en mi mirada
y hoy aún permanece
la ilusión de aquel aroma
en las grietas y las heridas de mis ojos
La mañana la perseguía
con su mirar de oro
y su risa enredada entre los árboles
Ella flotaba entre las aguas
en medio del velo transparente
del reflejo de las nubes
y el follaje de los árboles
Llevaba mi cara
asida entre sus ojos
y la quietud de la laguna
ataba y apresaba
la voz de nuestros rostros
De pronto
al final de aquella mañana
una brisa y un oleaje repentinos
ahogaron nuestros rostros
y un silencio ciego cubrió las aguas
y desapareció la última estela
del brillo de sus ojos
Ahora busco
en el historial de la memoria
recorro todos los instantes
en la singladura del recuerdo
reconstruyo la quietud de la laguna
pero las voces del silencio
callan la imagen de su rostro
y no hallo el olor de sus miradas
Busco
en el silencio
de aquella mañana de abril
la última luz de su rostro y sus miradas.